Con tan sólo 4 años, y a raíz de que un familiar cercano tuviera problemas graves de salud, ya sabía que quería ayudar a las personas a sentirse mejor. Estaba convencida de que estudiaría para ser médico e investigadora para curar a las personas. Tras acabar la selectividad, por pocas décimas, no pude optar al Grado de Medicina y empecé Psicología. Conforme iban pasando los meses, entendí que ese era mi camino. Acabé comprendiendo que las heridas en el alma pueden ser más profundas y dolorosas que las heridas en el cuerpo.
Tras 6 años de estudio entre el Grado universitario y el Máster en Psicología Sanitaria, me di cuenta que el enfoque con el que me había formado, la Terapia Cognitivo Conductual, no era suficiente. Podía entender y acompañar a la mayoría de personas, pero a otros no; o al menos, no como yo quería. Este fue un punto de inflexión en mi carrera, en el que me planteé cuáles eran realmente las claves para que una terapia sea eficaz, y empecé a indagar en el campo del trauma psicológico, que me fascinó. Paralelamente, empecé mi propio proceso terapéutico, el cual siento imprescindible para cualquier psicólogo/a con el fin de poder estar presentes y hacer de la experiencia del paciente la entera protagonista. Y fue así como, ampliando mi formación y estando yo al otro lado de la pantalla como paciente, entendí que una mirada hacia el pasado y la propia historia personal te da las claves para encajar las piezas del presente y afrontar el futuro con mayor tranquilidad. Y cada vez, junto con más personas, podemos ir dando sentido a síntomas, como la ansiedad o el bajo estado de ánimo, poniendo el foco en la vivencia de experiencias pasadas difíciles.
Acabé por especializarme en atender a personas de más de 18 años y en formato individual. Defiendo la premisa de ‘menos es más’, por lo que si buscas terapia infanto-juvenil, terapia de pareja, terapia familiar o terapia de grupo, podré recomendarte a otras buenas compañeras especialistas en dichas ramas.
Como ya habrás podido ver, soy una persona inquieta, siempre quiero seguir aprendiendo cosas nuevas y por ello estoy en constante formación. Creo en la flexibilidad como un valor a cultivar y sinónimo de salud. Y en el equilibrio de todas las áreas de mi vida disfrutando el tiempo de trabajo, de descanso y de ocio.